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Rosalind Franklin, la gran olvidada



En muchos aspectos, la vida de Rosalind Franklin recuerda a la de Marie Sklodowska (Marie Curie), pero con la gran diferencia de que jamás fue reconocido su trabajo, en especial su decisiva contribución al descubrimiento de la estructura del ADN.



Rosalind nació en Londres, en 1920.
Estudió Química en la Universidad de Cambridge, a pesar de la oposición de su padre, que de acuerdo a la mentalidad aún dominante en ese época, consideraba que una mujer no debía realizar estudios superiores, sino prepararse para el matrimonio.

A pesar de ello, se graduó en 1941 y obtuvo el doctorado en Química-Física en 1945, por la misma Universidad.

Una estancia de 3 años en Paris le permitió especializarse en una nueva técnica muy útil en las investigaciones de Cristalografía: la "difracción de rayos X".

Esta especialización le facilitó conseguir un puesto de investigadora en el departamento de Biofísica del King's College de Londres.
File:Maurice Wilkins nobel.jpg
Maurice Wilkins
(commons.wikimedia.org)
A lo largo de varios años trabajó junto a Maurice Wilkins y Raymond Goslind, otros dos especialistas en rayos X, teniendo numerosas dificultades causadas por el trato recibido de sus compañeros masculinos, tanto en la institución en general (las mujeres no podían entrar en la sala de profesores del King's College, por ejemplo) como en su propio laboratorio, donde fue frecuentemente menospreciada, en especial por Wilkins, con el que acabó teniendo una mala relación, pues se negaba a considerarla como una igual a todos los efectos, considerándola una ayudante por tratarse de una mujer.

En los años 50, varios laboratorios del King's y otros de distintas instituciones científicas poderosas, sobre todo en Francia y USA, se habían lanzado al estudio del ADN, con el fin de lograr desentrañar su estructura. Algo lógico, tras la demostración, pocos años antes, por parte de Oswald T. Avery y sus colaboradores (C. McLeod y M. McCarthy) de que el ADN era la molécula responsable de los caracteres hereditarios (ver el artículo en este blog).

Este descubrimiento de "la molécula de la vida" desató una carrera entre numerosos científicos para conocer su estructura.
Entre ellos, el más avanzado era el premio Nobel de Química Linus Pauling, que había descubierto la estructura helicoidal de las proteínas (la llamada hélice alfa) y que proponía que el ADN debería tener una estructura muy parecida, aunque los datos experimentales no estaban de acuerdo con ello.

A la Universidad de Cambridge llegó un postdoctorado norteamericano, James D. Watson, que entró a trabajar junto a Francis Crick, que entonces se dedicaba al virus del mosaico del tabaco, pero pronto también se involucraron en el estudio del ADN, al comprender su importancia.
Estos llegaron a proponer la posibilidad de que realmente la molécula de ADN no fuese una hélice sencilla, sino triple, es decir, tres cadenas enrolladas entre sí, pero tampoco contaban con datos experimentales que apoyaran esta idea.

Mientras tanto, en el laboratorio de Biofísica también se habían volcado en el estudio de la famosa molécula, a través de la técnica en que eran especialistas, la difracción de rayos X.

El método, en el que Franklin era especialmente diestra, era tomar una muestra cristalizada de ADN e introducirla en una pequeña cápsula para ser atravesada por un haz de rayos X, colocando a continuación una placa fotográfica sobre la que incidían los rayos tras atravesar la molécula.
De este modo, como los rayos X velan las placas fotográficas, dejaban una impresión en los lugares de la placa sobre los que habían impactado.

Como los rayos entraban de forma paralela y los átomos del ADN los desviaban al contactar con ellos, la imagen que se formaba en la placa fotográfica era un reflejo de cómo estaban colocados dichos átomos en la molécula.

Sin embargo, la técnica era muy compleja y resultaba enormemente difícil conseguir fotografías más o menos nítidas, por lo que el trabajo se prolongó durante mucho tiempo, sin resultados que pudieran ser interpretados.

Pero Franklin tenía en su archivo varias placas, obtenidas tras muchas horas de exposición, en condiciones muy controladas, que ofrecían una resolución aceptable.
A partir de ellas, dedujo que la estructura del ADN debía estar formada por dos cadenas, ya que dejaba una impresión en forma de cruz.

Como Watson y Crick estaban en contacto con Wilkins y Franklin, les preguntaron sobre la posibilidad de que la difracción de rayos X pudiera apoyar que el ADN estuviera formado por una triple cadena.
Franklin afirmó que más bien parecía que fuesen dos, pero no les entrego sus placas porque pensaba que no eran lo suficientemente claras y pretendía obtener otras de mayor calidad.

Fue Wilkins quien decidió tomar una de esas placas, la más nítida, que luego sería mundialmente conocida como "la fotografía 51", sin permiso de Franklin y entregarla a Watson y Crick.

Foto 51 (Rosalind Franklin)
La fotografía 51 (tomado de poramoralaciencia.com)

A partir de esta foto y gracias a numerosos datos de diverso tipo que habían recopilado, lograron elaborar un modelo de la estructura del ADN que se ajustaba perfectamente a todas las pruebas físicas y químicas.

Watson y Crick, junto a su modelo del ADN
Tomado de "New York Times (nytimes.com)
En marzo de 1953, estos dos científicos publicaron un artículo en la revista "Nature" donde proponían la estructura en doble hélice para el ADN. Esta estructura se reveló posteriormente como correcta y por ello recibieron el Premio Nobel de Medicina o Fisiología, junto a Wilkins, en 1962.


Nadie se acordó de Rosalind Franklin, que había muerto 4 años antes, a la edad de 38 años, a causa de un cáncer, probablemente consecuencia de su frecuente contacto con las radiaciones en su trabajo.

Incluso después de muerta, tanto Watson como Wilkins se refirieron a ella en más de una ocasión, cada vez que se les preguntaba sobre su participación en el descubrimiento, en términos despectivos, como "la oscura dama" o "Rosy, la ayudante de Wilkins que podía haber sido bonita...".


Hoy día se conocen datos que apoyan la idea de que el trabajo de Franklin fue fundamental para el descubrimiento e incluso se habla de un manuscrito en el que preparaba un artículo en el que explicaba que la estructura del ADN era doblemente helicoidal.

Por esto, en los últimos años se ha reivindicado su nombre y su importancia como científica, a pesar de su corta vida (Google le dedicó un "doodle" recientemente).





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