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Las lentes de van Leeuwenhoek


Van Leeuwenhoek
Ilustración de Jan Goeree

Anton van Leeuwenhoek no es considerado como el inventor del microscopio, pero sí el primero que realizó observaciones científicas extraordinarias con la lentes que él mismo fabricaba

Por eso, es justo considerarlo como el padre de la microscopía





¿Quién fue Anton van Leeuwenhoek?

Este personaje no fue un científico, en el sentido en que hoy lo entendemos, aunque al utilizar sus lentes para la observación de seres vivos y registrar mediante dibujos sus observaciones, sí que se le puede considerar como tal, teniendo en cuenta la época en que lo hizo.

Van Leeuwenhoek (1632-1723) fue un comerciante de telas holandés que también desempeñó diversos cargos de importancia en su ciudad natal, Delft.
Ya en aquella época, la calidad del tejido se apreciaba observando con lentes de aumento los hilos por los que estaba formado y su confección, siendo Holanda un país pionero en estas técnicas.
Por este motivo, usaba habitualmente estas lupas. Pero al una persona especialmente perfeccionista, quería tener un mayor aumento y mejor calidad para observar mejor las posibles imperfecciones de los tejidos. Al ser también un artesano habilidoso, comenzó a fabricar sus propias lentes, que fue mejorando hasta el punto de llegar a conseguir una calidad y capacidad de aumento muy superior a las utilizadas hasta entonces.

Al disponer de lentes con un extraordinario aumento, tuvo la curiosidad de observar otros muchos objetos y seres vivos a través de ellas. Y a partir de aquí es cuando se convierte en un investigador que logró contemplar seres minúsculos nunca observados hasta entonces, un auténtico universo microscópico totalmente desconocido.


Fabricando y perfeccionando lentes

El microscopio de van Leeuwenhoek
Siendo consciente de que el aumento que puede proporcionar una lente depende de su curvatura, perfeccionó su técnica de fabricación manual hasta llegar a conseguir lentes casi esféricas, ya que eran biconvexas. Para esto, empleaba pequeños fragmentos de vidrio, ya que para lograr una curvatura tan grande la lente tenía que ser muy pequeña. Mediante un proceso muy preciso y meticuloso, que requería de gran paciencia y habilidad, ya que se trataba que dar la forma deseada y luego pulir el vidrio hasta que fuera totalmente transparente, además de no producir demasiadas deformaciones ni aberraciones, de manera que su resolución fuera óptima.
Con un técnica extraordinaria (que nunca compartió), llegó a fabricar un gran número de estas lentes, cada vez más afinadas, consiguiendo alcanzar un notable aumento con una visibilidad excelente. Algunas de ellas sólo tenían unos milímetros de diámetro.

Estas lentes las incrustaba en una placa de latón con un orificio muy fino, al otro lado del cual tenía una pieza muy afilada, sobre la que colocaba la muestra a observar cuando no se trataba de telas. Esta especie de aguja se movía arriba y abajo y adelante y atrás mediante tornillos, de modo que así podía situar la muestra en el lugar preciso y enfocar al tiempo que observaba por el otro extremo.

Se cree que llegó a construir hasta 500 de estos microscopios (y muchas más lentes que no llegó a montar sobre la estructura de latón), de los que se conservan actualmente sólo 10 que se consideran originales, aunque hay muchas copias hechas en épocas posteriores.
De estos, alguno se aproxima a los 300 aumentos, aunque se especula que pudo haber fabricado lentes capaces de proporcionar aún más y con una gran capacidad de resolución.
En cualquier caso, estos microscopios sencillos eran mucho más potentes que el compuesto diseñado por Z. Janssen y que utilizaban los científicos entonces.

Tomado de "Blue Lantern Studio/Corbis"


Los "animálculos" y la Royal Society

Las posibilidades que le proporcionaban estos microscopios le llevaron a realizar observaciones biológicas, que describía por escrito y dibujaba.
Comunicó estas observaciones a un prestigioso médico, también holandés, Regnier de Graaf y éste presentó algunas de ellas en la Royal Society de Londres en 1673, en concreto descripciones sobre la estructura de los mohos y también de varias estructuras corporales de las abejas, especialmente el aguijón.

A partir de entonces, siguió enviando cartas a la Royal Society comunicando sus nuevos descubrimientos y mantuvo correspondencia con varios científicos de la misma durante el resto de su vida. La importancia de sus observaciones fue reconocida con su nombramiento como miembro de esta sociedad científica en 1680.

Tomado de "investigacionyciencia.es"
Ampliando sus observaciones, decidió tomar muestras de agua de un lago cercano, ya que había observado que sus aguas cambiaban de color según las estaciones (llamándole la atención especialmente el tono verdoso que tomaban en verano) y pensando que podría haber algo en ellas que sería capaz de ver con su microscopio.
Su sorpresa fue mayúscula al observar que en una minúscula gota de agua había miles de seres de muy distintas formas, algunos de los cuales se movían activamente. Los llamó "animálculos", pequeños animalillos, ya que pensó eran las primeras etapas de desarrollo de otros mayores.
En una carta a la Royal Society, fechada en 1674, describe lo que había podido ver en una gota de agua, acompañándola de dibujos.

Destaca su asombro escribiendo:"entre las maravillas de la naturaleza que he descubierto, ésta es la más sorprendente de todas. Mis ojos no volverán a contemplar nada más maravilloso que ese espectáculo de millares de criaturas vivas en una pequeña gota de agua, moviéndose sin parar").

Van Leeuwenhoek acababa de ser el primero en ver directamente la vida microscópica, algas y protozoos, por lo que se le puede considerar como el padre de la microscopía.

Sin embargo, los miembros de la Royal Society se mostraron muy escépticos ante estas afirmaciones, ampliadas en otras cartas posteriores, sonde describía con mayor detalle algunos de estos microorganismos. El principal motivo es que uno de sus más destacados miembros, Robert Hooke, autor de la obra "Micrographia" (donde se utiliza por primera vez el término "célula" y reconocido microscopista, no fue capaz de ver estos pequeños seres vivos del agua en su microscopio.
Por ello, no se le tomó en serio y no se dio crédito a sus descubrimientos.
A pesar de ello, Hooke siguió intentando recrear lo que supuestamente había visto Leeuwenhoek, incrementando el aumento de su microscopio, proporcionándole mayor luz y tomando muestras de agua de diversos lugares, hasta que finalmente consiguió ver esas diminutas formas de vida.
Gracias a esto, van Leeuwenhoek vio reconocido su trabajo y fue nombrado miembro de la Royal Society. Además, se convirtió en un personaje famoso en Holanda y toda Europa, ya que incluso varios reyes se desplazaron para poder observar a través de sus microscopios.

Esto supuso una auténtica revolución en el mundo de la Biología, ya que por primera vez se habían observado formas de vida invisibles para el ojo humano, lo que abría una nueva puerta al conocimiento de la vida en la Tierra, con multitud de seres vivos, jamás vistos ni imaginados hasta entonces y que ahora podían ser estudiados.



Otras observaciones de Leeuwenhoek

La aceptación de sus descubrimientos por parte de la comunidad científica le impulsó a seguir investigando con sus microscopios, a medida que iba mejorando las lentes, profundizando en el conocimiento de estas formas de vida, hasta entonces desconocidas.
Así, en sucesivas cartas a la Royal Society fue describiendo nuevas observaciones, como varios tipos de "animálculos" móviles, que hoy se incluyen en el grupo de los protozoos. También diversas formas de algas microscópicas, muy abundantes en las aguas verdosas, pues precisamente ellas son las responsables de ese color.

Por otra parte, extrajo y observó muestras de su propia placa dental, describiendo seres especialmente diminutos, que son las primeras bacterias vistas por el ojo humano.
Dibujos de espermatozoides de perro y conejo
por van Leeuwenhoek
("wikipedia.org")
También colocó en su microscopio gotas de su propia sangre, contemplando una gran multitud de pequeñísimas esferas flotando en ellas, a las que llamó "glóbulos". De ahí las posteriores denominaciones de glóbulos rojos y blancos.

Además, fue el primero en ver los espermatozoides, en su propio semen y también en el de varios animales, indicando que se trataba de animálculos muy numerosos, que se movían gracias a una cola que agitaban como un látigo y que seguramente eran responsables de la reproducción.



A pesar de todos estos importantes descubrimientos y la fama que le reportaron en su tiempo, científicos de su tiempo y posteriores lo consideran más como un gran aficionado a la observación de seres vivos, con una habilidad y tesón especiales para construir lentes y realizar investigaciones con ellas. Pero no como un auténtico científico, pues se dice que era muy poco riguroso en su método de trabajo, ya que no seguía una línea de trabajo estructurada, sino que más bien lo hacía a impulsos y probando formas de observar sin una metodología que pueda llamarse científica.

En cualquier caso, su legado es enorme y su importancia como primer observador de la vida microscópica, abriendo el camino a todo un nuevo universo de seres vivos desconocidos hasta entonces, es innegable. Por eso merece estar en ese selecto grupo de personas que permitieron que la ciencia, y más concretamente la Biología, diera un gran salto hacia delante, abriendo el camino hacia numerosos descubrimientos posteriores.


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